El granadino que ‘salvó’ Madrid

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Autor: Silvia González con la colaboración de Sigfrido Ramos Esteve

En 1925 comienza sus estudios de Magisterio en la Escuela Normal de Granada que compagina a partir de 1926 con estudios de Derecho en el último año de esta carrera realiza el curso de ingreso en Filosofía y Letras. Su avidez de conocimiento es infinita.

Increíblemente logra terminar las dos carreras en cuatro años compaginándolas con su modesto trabajo de escribiente, siempre pidiendo exención de matrícula debido a su condición de huérfano. Una de las cartas se la avala un familiar, Antonio Ramos López farmacéutico del Realejo.
Entre 1930 y 1933 inicia sus viajes. Al parecer sale de España por cuestiones políticas y una herencia le permitirá conocer mundo. Comienza con una estancia en Filipinas donde trabaja en un periódico y desde donde pide, como consta en los documentos que hemos estudiado del Centro de Documentación de la UGR, su título de Abogado y Maestro. Pero no se quedará allí pasará por Saigon, Harbour Port, Marsella y Alemania hasta su regreso.

El mismo año de su vuelta a España conoce a su mujer, Sara Conde, con ella tendrá dos hijos Sigfrido y Libertad que fallecería en poco tiempo cuando esta ya viuda se traslada a Cataluña.
Reaparece en Madrid donde trabaja como profesor de Latin y al parecer lleva una frenética actividad política siendo “colaborador activo” y “asesor jurídico y estratégico” en su condición de abogado, como dice su nieto Sigfrido, de gente de la talla de Margarita Melken, Federica Montseny, Wenceslao Carrillo. Solamente salta al primer plano con su elección como secretario en la sección de Ciencias Morales y Políticas del Ateneo que en ese momento contaba entre sus dirigentes a Barnes, Giral, Sanchez Albornoz y Valle Inclan.

Su compromiso con el Fente Popular, es miembro de FETE-UGT, y el republicanismo le lleva a firmar un manifiesto dirigido “A todos los maestros de España” que aparece en el Heraldo el 12 de febrero de 1936 en la que se alaba la labor de Marcelino Domingo y Fernando de los ríos “que iniciaron la magna obra de la ilustración del pueblo para infundir el espíritu de la democracia” y propugna una República sustentada en “la cultura y en la educación cívica”.

Llega la guerra, Antonio se sindica en la CNT, pronto entra en combate como sargento en las Navas de Pinares desde donde se le traslada a Madrid por orden de 13 de octubre y en veinte días pasa a Capitán, el 3 de Noviembre le nombran Comandante. Su carrera militar, como otras que emprendió en su vida, fue meteórica. Ya el 3 de noviembre, el día antes de su muerte, recibe efusivas felicitaciones del Jefe Militar de la COLUMNA ESPAÑA LIBRE “al enterarse de la magnífica actuación tenida por usted durante las últimas horas, acuerda con toda cordialidad enviarle la más efusiva y emocionada felicitación”.

Antonio participa activa y valientemente con esta columna en la Defensa de Madrid a principios de noviembre. Las tropas de Varela avanzan después de la liberación del Alcazar, Madrid se prepara para resistir, es el cuatro de noviembre de 1936.

Así relata su muerte Eduardo de Guzman en el libro Madrid Rojo y Negro“El comandante Ramos está a treinta metros ya. Arrastrándose por el suelo, el comandante Ramos se acerca. Un millar de hombres sigue con emoción enorme, sin respirar casi, su heroica empresa. Cuando está próximo, Ramos se incorpora, una bomba cruza el espacio, una explosión aturde los oídos y el tanque se inclina pesadamente sobre uno de sus costados. Pero al mismo tiempo que Ramos, el tanque ha tirado también sus ametralladoras. Nueve balazos traspasaron el cuerpo. Cayó pesadamente junto al monstruo fascista. Electrizados por su ejemplo, los hombres saltan las trincheras, avanzan sobre los tanques, persiguiéndolos con sus bombas de mano. Los tanques huyen a la desbandada. Ramos está muerto: MADRID, SALVADO……”

¿Quién fue entonces Antonio Ramos? Como me dijo el maestro Gregorio Morales Villena : “No fue solo por tanto un destacado ateneísta, maestro o profesor , (abogado) , y militar , sino que defendió el concepto republicano de enseñanza. Una suerte de hombre de armas y letras, un caballero cervantino, un defensor de la LIBERTAD”.
No se puede competir con tan justa y bella definición.

“Si me muero, que me muera con la cabeza muy alta”, Miguel Hernández, Vientos del pueblo.

 

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