Alejandro Rodríguez Delgado – “El ranilla”, Gabia Grande

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Autor: Manuel Izquierdo Rodríguez

Conocido como Alejandro “El Ranilla”, por su corta estatura. Fue fusilado la noche del día 12 de Agosto de 1936, justo dos días antes de cumplir los 42 años de edad, pues nació el día 14 de Agosto de 1.894. Su madre murió muy joven, con sólo 23 años, dejando a 5 hijos huérfanos, que tuvieron que a trabajar desde niños para poder salir adelante. Aunque sus ideales eran de izquierdas, nunca tuvo ningún cargo político. Le gustaba estar informado de las noticias de España, que le leía su mujer, pues él no pudo ir al Colegio y no sabía leer ni escribir. Estaba casado con Josefa Ortega Serrano, conocida por Josefica “La Gazapa”, y dejó 8 hijos menores huérfanos: Isabel, la mayor, que contaba con 17 años, Pedro (15), Pepe (13), Nieves (11), Josefa (7), Amelia (5), Paula (3) y Encarnita Rodríguez Ortega, con sólo un año. Ellos tuvieron que seguir trabajando en el campo para llevar algo a casa, y las niñas tuvieron que ir a pedir y a servir a casas de pudientes.
Trabajaba en todas las facetas del campo. Era nivelador de fincas, el único que había en Gabia, por lo que no le faltaba el trabajo, pues nivelaba las fincas a todos los labradores del pueblo. También era podador, regador y labraba algunas tierras, con la ayuda de sus hijos mayores. En el año 36, tenía arrendados 11 marjales de tabaco[1] –que nunca llegó a cobrar ni él ni sus herederos, al confiscarle sus bienes- y 3 marjales con olivos y habichuelas en el Romancín[2]. En otra parcela de 5 marjales de tabaco que labraban junto al Puente de los Vados y que terminaron de cultivar sus hijos mayores, Pedro y Pepe, de 15 y 13 años, cayó un avión alemán a finales de Agosto del 36 y se llevó la mayor parte del tabaco. Estando en el Cortijo de la Jara, fue aconsejado por algunos amigos, para que se fuera a la zona del Temple y se salvara, pero Alejandro no temía por su vida, pues tenia la conciencia muy tranquila, y se quedó junto a su familia.
El día 12 de Agosto estaba segando trigo en una finca del padre de su primo Crisóstomo. Lo llamaron para que fuera al Cementerio de Gabia enterrar a un grupo de 13 cadáveres procedente de Santa Fe, que fueron fusilados la noche anterior. Según cuentan, Alejandro comentó mientras enterraban los cuerpos: “lo que estamos haciendo con estos hombres, lo harán con nosotros mañana”.
Así fue, tuvieron la delicadeza de dejarlo ir a cenar a su casa; pero apenas unas horas después, fueron a buscarlo una pareja de jóvenes voluntarios de la guardia civil, conocidos como Somatenes[3], que lo llevaron al Cuartel de la Guardia Civil “a prestar declaración”. Su hijo Pedro quiso darle el sombrero, pues siempre lo solía llevar puesto, pero la pareja le dijo que no le iba a hacer falta. En el Cuartel lo retuvieron durante una hora, junto a otros compañeros como Joseíco Carlista y Paulos, y los sacaron amarrados, llevándolos en un camión con dirección a Armilla, camino del Suspiro del Moro, aunque se cree que sus cuerpos pudieran encontrarse en El Padul. Cerca del cuartel, su hijo mayor, Pedro, escondido, presenciaba la escena. Se escucharon voces que decían, “¿Cómo os vais a llevar a este hombre, con el montón de criaturas que tiene en su casa?”, pero parece que era un mal momento para tener compasión.
Tal y como aparece en el Libro “Los últimos Días de Lorca” y en el anuncio nº 3216, del Boletín Oficial de la Provincia de Granada de 20 de Noviembre de 1936, le fueron intervenidos todos sus bienes por su pertenencia al Frente Popular, de acuerdo con el expediente[4] abierto contra él con fecha 10 de Septiembre de 1936. En este expediente instruido para la incautación de sus bienes -estando ya fallecido-, se incluyen los informes del Cura Párroco, de la Guardia Civil, del Jefe de la Falange, del Ayuntamiento y de dos testigos, cuyo contenido no puede alejarse más de la realidad de un hombre totalmente volcado en su trabajo y ajeno absolutamente a la vida política, quizás para justificar su aniquilación, pues estos informes coinciden en señalar que se trata de “un elemento militante del llamado Frente Popular, que se destacó por sus ideales marxistas, interviniendo en todos los actos y manifestaciones, colaborando con los más extremistas, por lo que se distinguió en huelgas, excitando los ánimos de sus convecinos, levantando cuadrillas y haciendo trabajos al tope[3], ignorando su paradero, pues desapareció a los primeros días de iniciarse el Glorioso Alzamiento Salvador de España ….”. En informe del Ayuntamiento de Gabia Grande de 11 de Noviembre de 1940 incluido en el expediente, por primera vez se reconoce su muerte, pues se hace constar “que fue eliminado en los primeros meses del Glorioso Movimiento Nacional por sus ideas marxistas y ser destacado elemento del Frente Popular”.
Por otra parte, con fecha 27 de Marzo de 1942[5], el Tribunal de Responsabilidades Políticas de Granada sentenció a Alejandro al pago de una sanción de 200 pesetas, por haber estado afiliado al Socialismo, requiriendo a los herederos al pago de la sanción en caso de que éste hubiera fallecido. Por ello, el 23 de Junio de 1.943 se cita a su esposa Josefa Ortega, para que haga efectivo el pago de la sanción impuesta. “Josefica” manifiesta que “no puede hacerlo, por carecer de metálico y de bienes, porque los únicos bienes que poseía, consistentes en el importe de 7 marjales de tabaco y el fruto de aceituna de 3 marjales, le fueron intervenidos por el Juzgado de Intervención de Bienes en el año 1936, sin que haya recibido su importe”. Esta sanción de 200 pesetas sigue “dando tumbos” hasta el día 21 de Febrero de 1958, en que por la insolvencia de los imputados, se acuerda el indulto de dicha sanción económica.
En realidad, y a pesar de lo recogido en los expedientes citados, tanto sus familiares como las personas vivas que lo recuerdan, coinciden en señalar que era un trabajador totalmente al margen de la política; que el verdadero motivo de su señalamiento fue el encuentro que tuvo meses antes con Laureano Reyes, (falangista reconocido y cuñado del Secretario del Juzgado de Paz Juan Anaya), al que agredió con un paraguas y ésta fue su verdadera sentencia de muerte: “¡cuando vuelvan las derechas, te vas a enterar!”.
Y así fue lo que ocurrió, tal y como les he contado: Fue fusilado la noche del 12 al 13 de Agosto de 1936 y después de muerto, le abrieron expediente para imponerle una sanción económica de 200 pesetas y quitarles a su viuda y sus ocho hijos todo lo que tenían, menos la casa, porque, por suerte, no estaba a nombre suyo, sino que era de su mujer. Esto fue lo que impidió que se quedaran en la calle y que sus ocho hijos no pasaran a ser ocho números de cualquier hospicio u orfanato, como ocurrió en tantos otros casos.
Su fallecimiento se encuentra inscrito fuera de plazo, el día 31 de Julio de 1943, en el Registro Civil de Las Gabias, al Tomo 31, Folio 70 vto., nº 32, constando como causa de su muerte “heridas sufridas por metralla”.
[1] Expediente 2317/36 del Tribunal de Responsabilidades Políticas. Archivo de la Real Chancillería de Granada. (Caja 25906. Pieza 019)
[2] Cuerpo de colaboradores armados de la Guardia Civil establecido en 1936 para reforzar la rebelión militar.
[3] Expediente nº 29/1936 del Gobierno Militar de Granada, para la intervención de bienes del Frente Popular abierto a Alejandro Rodríguez Delgado. Archivo de la Real Chancillería de Granada. (Caja 25906. Pieza 019)
[4] Se llama así a aquellas situaciones conflictivas que se generaban cuando los trabajadores se presentaban en trabajos para los que no habían sido avisados, obligando a los patronos a su contratación.
[5] Una parcela de 7 marjales en término de Granada, en el Cortijo de Morón, Pago del Tercio, propiedad de Antonio Torres Ruiz y otra de 4 marjales en Gabia Grande, Pago del Arache, propiedad de Rufina Ruiz Molinero.
[6] Paraje de la vega de Híjar, propiedad de D. José Muller, vecino de Granada

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