El investigador Francisco Ruiz Esteban presenta en la Biblioteca de Andalucía su libro “Vivir entre tinieblas”

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Hace 13 años que este investigador se doctoraba en Historia con una tesis dirigida por el profesor Rafael Gil Bracero sobre “La partida guerrillera de Yatero y el movimiento guerrillero antifranquista en la provincia de Granada”.  En ella arrancan los tres libros que sobre este tema ha publicado desde entonces: ‘Los hijos de la noche’ (2008), “Morir en Granada” (2010) y el anteriormente citado en el que vuelve a repasar historias de “los vencidos que se negaron a darse por vencidos”, en palabras de Paul Preston,  quien además destaca “el valor e intensidad” del libro proveniente de la relación que el autor ha establecido con los supervivientes o sus familiares directos.

En una de las visitas a Granada del entonces candidato a la presidencia de España, Joseph Borell recaló en el pantano del peñón de los Gitanos de La Peza donde se reunió con los alcaldes de la comarca accitana, entre ellos con Ruiz Esteban, a la sazón alcalde de Purullena que aprovechó para solicitarle el prólogo. Una fotografía incluida en el libro testimonia este encuentro junto al breve texto en el que destaca la laboriosa tarea emprendida por este investigador granadino en su deseo de dar “el derecho de réplica a los últimos resistentes, a los hombres y mujeres que creían en la II República, con la que habían adquirido la condición de plena ciudadanía por vía pacífica y democrática”.

Testimonios

“Este es un libro de testimonios, a la vez que es diario de una investigación a medio camino entre lo histórico y lo antropológico”, puntualiza Ruiz Esteban que habla del destino cuando se le consulta sobre el origen del libro. “Cuando tenía que hacer mi tesis doctoral me entristecía el tema de la guerra civil, guerra que perdieron precisamente aquellos que defendían unos ideales de libertad, igualdad, justicia social,…”.  Así mismo cómo al intentar clarificarse por dónde llevar su tesis doctoral sobre el maquis en la provincia de Granada se dio cuenta de que había un sector de españoles que habían participado en la Guerra Civil y que “no se resignaron a entregarse o a morir como  conejos” y decidieron mantener resistencia en la medida de sus posibilidades.

Explica que de la tesis salió el primer libro, se hiló el segundo y evidentemente cuando oyó hablar de Miguel Salado, uno de los componentes de la Agrupación Roberto, surgió el tercero, aunque se trata de una historia  rescatada en parte por otros historiadores pero “el caso es que empiezas a hablar con gente, localizas documentos escritos y vas ampliando hasta que intentas hilar toda esa historia de sufrimientos, humillaciones, pérdidas y, sobre todo, de olvido”, explica al tiempo que añade que el libro está centrado en Miguel Salado Sicilia y Pablo de Motril (Manuel Pérez Rubiño) que fue una persona con un gran inteligencia y que se mantuvo en la sierra entre ocho y diez años, hasta el año 52, para luego huir a Francia. Siguiendo el rastro de la Agrupación Roberto se ha recorrido prácticamente las provincias de Granada y Málaga y para completar el periplo se desplazó hasta Gavarnie (Francia) donde llegaron, después de tres meses caminando y perder a 15 ó 20 compañeros en el camino, en octubre de 1952.

Entereza

“Me asombra la mezquindad y el desprecio de este país hacia los muertos y desaparecidos”

De Miguel Salado nos cuenta que en la actualidad tiene unos 84 años y que mantiene una gran entereza y capacidad de recordar todo lo sucedido. Destaca  su ética y moral que le hace no renunciar de lo que hizo y su capacidad para sobreponerse a la derrota, “o al menos intentarlo” así como su  máxima habitual “Si luchamos podemos perder, pero si no lo hacemos estamos perdidos”.  En esta publicación Ruiz Esteban reúne decenas de testimonios de algunas personas que no sabían qué había ocurrido con su padres y dónde estaban enterrado lo que le hace afirmar “me asombra la mezquindad y desprecio de este país hacia los muertos y desaparecidos y sus familias a las que se les niega la posibilidad de darle la despedida digna que tiene que tener cualquier ser humano”.

Junto a los numerosos testimonios orales el libro reproduce gran cantidad de documentos localizados por el autor en distintos archivos y fotografías de los protagonistas o sus familiares, así como los lugares donde sucedieron los luctuosos acontecimientos. Por ejemplo, se puede ver la foto del cortijo del Raposo, perteneciente a Dólar, y cercano a Charches, donde se refugió el séptimo batallón de la Agrupación Roberto con unos 25 a 30 guerrilleros huyendo de la Sierra de Lújar. Siguiendo el hilo Ruiz Esteban va a Alhama, Santa Cruz del Comercio,  Almuñécar, Motril…  Se completa el libro con varios anexos de la relación de muertos entre los guerrilleros con un abreve reseña biográfica y por parte de la guardia civil, pues “al final todos somos perdedores”.

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